Nuestras mejores armas: el apoyo mutuo, la sonrisa y la libertad.

Apesar de que el New Deal aquí no funcione,
y de tanto españolisto tocando los cojones

a pesar de las mentiras y de las falsas promesas,
de las puertas giratorias, lobbys y empresas,

a pesar de los timos, embargos y Blacks,
del inglés macarrónico y el Pequeño Nicolás,

a pesar de los pesares y frente a todo mal,
nuestras mejores armas: el apoyo mutuo, la sonrisa y la libertad.

¡Y las tres son gratis!

Queda todo por hacer:

Hay mucho que aprender, pero podemos enseñarnos los unos a los otros. ¿Qué hacer cuando me hacen daño con una cosa o con otra? Pedir ayuda, no estamos solos. ¿Y si estamos a disgusto en algún sitio? Pues nos movemos, que no somos árboles.

Quieren tenernos hundidos, cuanto peor nos vaya a nosotros mejor les irá a ellos. Pero no pueden conseguirlo sin nuestra cooperación.

Amenazan con quitarnos nuestros derechos, pero no pueden hacerlo, no son suyos para podérnoslos quitar.

Buscan la división, el conflicto, “divide y vencerás”. Pero si somos algo más que un colectivo, si vamos a una sola y nadie
puede pararnos, si somos el clamor bajo una idea: honesta y sincera; necesaria para nuestras vidas, no hay división
posible que pueda separarnos. Salud, techo, trabajo y dignidad.

Nos quieren dóciles, dependientes, distraidos y desmemoriados. Han enterrado nuestro pasado bajo una capa gruesa de rencor entre 2 bandos de una guerra ya lejana, para hacernos olvidadizos y consumidores de una cultura individual de diseño. Pero se les olvida que somos un país con siglos de historia, artes y costumbres que componen el manto de la verdadera cultura, la que brota de abuelos y de abuelas, de madres a hijos, que nos enseña el uso de los mecanismos sociales y aviva la memoria colectiva, una nación de heroes, aventureros y leyendas.

Quieren hacernos sentir culpables, que veamos en nosotros el centro de nuestros propios males, pero ahí están todas las incoherencias del sistema clamando a viva voz ser señaladas y evidenciadas para ser corregidas.

Quieren confundirnos, mezclar nuestras pasiones las unas con las otras, mediante la desinformación o el bombardeo masivo, que solo busca paralizarnos y provocar en nosotros frustración. Para eso tenemos los discursos, mensajes claros, racionales y rotundos que nos ofrezcan puntos de unión, amistad y fraternidad entre iguales. Un aliento necesario que nos recuerde constantemente los motivos y razones que deben volver a ilusionarnos, para cargarnos de solidaridad y recordar las causas por las que estamos indignados. Mensajes que nos lleven por el camino más corto hacia un mañana mejor.

Nos siembran el miedo, para que cerremos nuetras puertas y mentes a lo diferente, a lo desconocido, a lo nuevo: a opiniones distintas, para luego vendernos humo. Pero España es una nación multicultural con un pasado histórico que es un ejemplo de convivencia, respeto y tolerancia entre culturas.

Nos animan a vigilarnos, a ser guardianes de nuestros propios calabozos bajo la miradas furtivas de un mar de visillos. No nos enseñan a dirigir ese tremendo y potente foco hacia nosotros mismos, para arrojarnos luz, sacudirnos los monstruos y reirnos mediante el análisis crítico; sin duda el mejor método para relacionarnos con los demás.

Nos quieren acomplejados, llenos de terribles defectos imperdonables como son las cicatrices, arrugas, estrías y michelines. Nos hacen ver que son faltas imperdonables en lugar de signos de nuestro paso por la vida, para que el tiempo que permanezcamos aquí no le veamos las costuras y los parches a la realidad. Nuestra es la posibilidad de ser incómodos, tenaces, testarudos y de dirigir nuestros espejos a los que nos miran por encima del hombro, para no ver su propio reflejo.

Son exclavos de las tradiciones, les encanta presumir a bombo y platillo de las fiestas que explotan como suyas siendo en realidad nuestras. Las acciones que emprendamos con éxito hoy serán costumbre mañana.

Nos quieren radicalizados, llenos de rabia, ira y frustración. Saben que esos sentimientos solo llevan al desconsuelo y a un comportamiento pasivo. La depresión no es más que ira mal enfocada hacia uno mismo.

Por eso no debemos de abandonar nunca estos 3 principios básicos: el apoyo mutuo, la sonrisa y la libertad. Ellas son el motor de nuestra vida. Quizás se ha escrito un libro sobre nosotros, y en las 150 primeras páginas nos hayan hecho pedazos, pero las 10 últimas páginas son nuestras, nos toca ahora decidirlas.

Es tiempo de mojarse, es tiempo de mover ficha y de promover el cambio. Es tiempo de despertar la conciencia y de tener la certeza que siempre hay vías y posibilidades para todos nosotros. Juntos si podemos.

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