Rajoy y Sánchez: Esperando a Godot

En la obra de Samuel Beckett “Esperando a Godot” Vladimir y Estragón son dos vagabundos de la postguerra que discuten bajo un árbol mientras que esperan que un tercer hombre llamado Godot venga a salvarles.

Vladimir (Rajoy) representa el lado derecho del cerebro: clarividente, sereno aunque también conformista, derrotista y frio.

Estragón (Sánchez) encarna el lado izquierdo del cerebro: apasionado y despreocupado, aunque se muestra siempre dócil e indeciso.

Durante toda la obra no existen el uno sin el otro. En ocasiones discuten, otras veces pactan pero siempre comparten la misma miseria.

  ¿Quieres algo Estragón? 
  Sí, por favor, ¿no te queda un poco más de 
  dulces zanahorias, Vladimir?.
  No, sólo me quedan Rábanos. 
  ¿Y por que no nos vamos?
  No podemos. 
  ¿Por qué?
  Esperamos a Godot.
  ¡Es verdad!

La llegada de Godot significa para ellos ir a un lugar nuevo, diferente, donde no se espera a nadie. Los personajes ni se van ni hacen nada que perturbe esta espera porque el único objetivo de su presencia ahí es esperar. Por eso, siempre que tienen la más mínima oportunidad de irse, Vladimir le recuerda a Estragón que no es posible, que están esperando a Godot, durante toda la obra. Mientras que pasa el tiempo, podemos notar que la llegada de Godot se vuelve cada vez más y más improbable y que es, en realidad, su propia ausencia lo que justifica la presencia de Vladimir y Estragón.

Este es el esquema de la política en España, la herencia americana de la postguerra. Dos partidos, dos hemisferios, las dos caras de una moneda para una Trinidad que nunca llega. En el termino árabe Insha’Allah “ojalá”, un mantra de buenos deseos de todos aquellos que esperan y desesperan deseando “que la corrupción desaparezca” “que se devuelva lo robado” “que se acabe la crisis” “que termine el terrorismo” “que llegue la prosperidad” si dios quiere o la virgen nos echa un capote. La apología Cristiana de la piedad y el sufrimiento característica de la mentalidad occidental que nos ha dejado la Segunda Guerra Mundial. Un escenario de crímenes, regímenes fascistas, exterminios, campos, bombardeos nucleares y genocidios. Una pesada losa en nuestras mentes y nuestros corazones, sin duda con la herencia envenenada de la Era Atómica.

Desde entonces, los Occidentales nos sentimos como Vladimir y Estragón: sólos y abandonados por la fé o la razón; nos hemos visto obligados a aferrarnos con fuerza a las cosas materiales. Desembarazados de las creencias de aquellas cosas que podemos llamar “Lo Intangible”, nuestra posición ha sido la de espectadores. Toda la Rabia e impotencia que los hechos que hemos presenciado nos provocan, habían conseguido desvelarnos y aceptar con resignación nuestra condición de seres olvidados del mundo. Asumiendo que todo el mundo roba, que el dinero público no es de nadie, que son cosas que pasan y que ya vendrán tiempos mejores. Guiados por la tradicional fórmula de Izquierda y Derecha, nosotros también hemos caído en esperar a Godot.

Porque ¿Qué Podemos hacer sino? ¿Como reponernos al desastre y la pérdida de humanidad? ¿Cómo superar tales tribulaciones despues de tanto horror como la Segunda Guerra Mundial nos ha dejado, con sus movimientos, sus guerras y armas atómicas? ¿No prueban la inexistencia de cualquier esperanza en la protección de un más allá?.

Esto es lo que significa Esperar a Godot: Resignación. Pasar de Vladimir a Estragón , del Psoe al Pp, de Mariano a Pedro, del hemisferio derecho al izquierdo y del izquierdo al derecho. No está ahí la respuesta, sino en nuestro corazón.

Podemos pasar de la frágil esperanza de dormir bajo techo, en lo caliente, lo seco, con el estómago lleno, sobre paja” a exigirnos algo más. Empoderarnos, ser parte de un todo. Sustituir a la ambiciosa nobleza por nobles ambiciones.

Porque de Rajoy y Sánchez la respuesta no llegará jamás. Mientras nos dejemos guiar por su diálogo vacío y absurdo no tendremos más que la única certeza de estar esperando a Godot.

Nunca más tendrá importancia el día en el que vivimos, honestamente creo que nos merecemos más. Tenemos que dejar de esperar y organizarnos por medio del respeto y el amor. Sí el amor, porque es lo único que puede vencer al terror de la era atómica. Exigir un mundo libre de plantas nucleares y sin ejércitos. Dejar de esperar a la Trinidad y contribuir a crear un paraiso en la tierra. Unirnos bajo banderas sencillas: como la Declaración Universal de los Derechos Humanos y la Carta de la Tierra. Vale la pena dejar de esperar por esto. Pide y da hoy para obtener hoy. Basta de deudas, basta de ahorro. El que ahorra por que teme no tener mañana, está creando escasez para el mañana. Somos Co-creadores de nuestra propia realidad. Está todo inventando y rodado. La inteligencia colectiva es la consciencia holística, los derechos humanos: tratar a los demás como quieras que te traten a tí, el Dharma y el Karma, etc. Son algo más que verdades religiosas o consignas hippies, son el camino. Todo lo demás es Esperar a Godot.

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