¡Despierta! El mensaje del gran Anthony de Mello

Hoy quiero hacerles el mayor regalo a aquellas pocas personas que me leen y no es otro que presentarles al coloso Anthony de Mello y su obra inmortal, que podeis descargar en pdf haciendo clic aquí ¡Despierta!

Despertar no es algo que suceda todos los días. Generalmente tiene que ocurrirte alguna catástrofe para que una persona vuelva a la tierra y comience a verle los costurones a la realidad. En mi caso, fue una operación a corazón abierto que siempre me recuerda el valor y el costo de la vida como un eterno tatuaje que llevo en mi pecho. Pero como siento que es una pena que nos tenga que ocurrir forzosamente alguna calamidad para que empecemos a valorar la vida, he querido daros la oportunidad de leer a Anthony de Mello.

Para los que sintais curiosidad de saber quien era antes de cuestionaros leerlo, deciros que en vida fue un jesuita indú que se salió de su orden y se hizo terapeuta, estudiando psiquiatría y psicología en Estados Unidos. Todo cuanto llegó a aprender a cerca del mundo y la realidad lo compartió con sus pacientes. Como en su época no existía Facebook, lo hizo mediante escritos, montando talleres, retiros y gavinetes que dirigió por todo el mundo. Sus estudios se centran en la importancia de estar consciente, “de despertar”, vencer nuestras ilusiones acerca de nosotros mismos, acerca del mundo, de los demás, y la importancia de darnos cuenta de que nosotros ya somos la felicidad que buscamos. Anthony de Mello Murió en la Universidad de Fordham, en Nueva York, de un ataque cardiaco y sus restos descansan en el Cementerio de la Iglesia de San Pedro, en la ciudad de Bandra (India). Para los que seais ateos o agnósticos como yo, quiero tranquilizaros de antemano, ninguno de sus libros fueron aprobados jamás por la fe católica ya que no siguen ninguna de sus doctrinas ni dogmas. De Mello está considerado un autor apócrifo.

Pero basta de cháchara, ¿qué es despertar? ¿qué significa estar despierto y por qué es importante? Esa es una gran pregunta y la respuesta corta es: para no estar dormido y ser un inconsciente. Doy por sentado que todos vosotros habeis visto Matrix. Pues una cosa así más o menos o eso exactamente. Ser parte de la manada tiene por supuesto sus ventajas, sino no habría estructura social. El reconocimiento, la atención, las comodidades, los lujos… el apego es lo que nos lleva a irnos convirtiendo poco a poco en uno más de la incontable fila de los desleales o dicho menos poéticamente “en borregos”. Es el Ego el que te lleva por ese sendero. Tu parte más primaria que se revela contra el miedo para sobrevivir. Tener ego en bajas dosis es necesario, un mecanismo de defensa, pero potenciándolo como hace el capitalismo, se apodera de nosotros, dirige y arruina nuestras vidas. Un ego hinchado es garantía de sufrimiento, propio o ajeno. El ego nos conduce a las guerras, a la ignorancia, a la miseria y lo peor de todo: a vivir una vida que no te pertenece, tratando de impresionar a tu padre, a tu madre, a tu pareja, a tus compañeros del trabajo o al panadero de la esquina. El ego te empuja a acumular bienes, generando escasez para los demás y a gastar recursos en cosas inecesarias, cosas que no necesitas para dejar una impresión que no dura en personas a las que no les importa. Y aquí es donde entre “El Despertar”.

Fragmento de ¡Despierta!

Lo primero que quiero que comprendas, si realmente te planteas despertar, es que tú no quieres despertar. El primer paso para despertar es que hagas un ejercicio de honestidad como para admitir que no quieres despertar, porque despertar es incómodo. Tú no quieres despertar ni ser feliz, feliz sin condiciones. ¿Hacemos una prueba?. Piensa en alguien a quieras muchísimo, alguien que para tí sea valioso y díle mentalmente a esa persona: “Preferiría ser feliz a tenerte”.

¿ves lo que sucede? “Si yo pudiera elegir entre tenerte y ser feliz, sin duda elegiría la felicidad”. ¿Te sentiste egoísta cuando pensaste eso? ¿Te das cuenta de cómo nos han lavado el cerebro? Nos han lavado el cerebro para que pensemos: “¿Cómo puedo ser tan egoísta?”. Pero mira quién es egoísta. Imagina ahora que alguien te dice a ti: “¿Cómo puedes ser tan egoísta como para elegir la felicidad en lugar de elegirme a mí?” ¿No te gustaría poderle responder: “Excúsame, pero cómo puedes ser tan egoísta como para exigir que yo te elija a ti por encima de mi felicidad?”

LOS OBSTÁCULOS A LA FELICIDAD.

Lo que voy a decir puede sonar pretencioso. Pero es la verdad. Los que vienen pueden ser los minutos más importantes de tu vida. Ya que si pudieras comprender esto, descubrirías el secreto del despertar, de la felicidad eterna. Ser feliz para siempre. Nunca volverías a ser desdichado. Nada podría volver a lastimarte. Lo digo en serio: nada. Es como cuando se derrama pintura negra en el aire; el aire permanece sin contaminar. No se puede pintar el aire de negro. Igual que el aire, No importa qué te suceda, permanecerás incontaminado. Permanecerás en paz. Hay seres humanos que han logrado esto, y hablo de ser humanos; no marionetas llevados de un lado a otro, dejando que los acontecimientos y las personas les digan cómo sentirse. Alguien les dice algo positivo y se vienen arriba, alguien les dice algo negativo y se hunden. A Eso llamo yo ser una marioneta ¿Quieres ser una marioneta? Alguien Presiona un botón y estás deprimido. ¿eso te parece correcto, así es como debe ser una persona?

Pero si te niegas a identificarte con cualquier rótulo que quieran ponerte, desaparecen la mayoría de tus preocupaciones. Dejas de ser un parado, un desahuciado, un estafado, un dependiente, un solitario, para volver a ser solo tú. Abandona los rótulos y renuncia también a los títulos, “presidente” de una empresa; “miembro de la Corte Suprema” de Justicia; el otro es esto o lo otro. Payasos, todos ellos. ¿De verdad crees que son diferentes, superiores o mejores a tí? ¿Quién decide quién es superior o lo que significa tener éxito? ¡Pues ésta estúpida e insana sociedad! ¡La principal preocupación de toda sociedad es mantener enferma y corrompida a la sociedad! Cuanto más rápidamente comprendas esto, mejor.

Estámos enfermos, todos. Están chiflados, locos. ¿Rajoy es presidente? llegó a ser presidente, el capitán de un enorme manicomio y está orgulloso de ello. Ser presidente o un pez gordo del Establisment (palabra fina para describir a la casta) no tiene nada que ver con el éxito en la vida. ¡Tienes éxito cuando despiertas! Y nunca estuvimos tan cerca de poder despertar como durante ésta crisis.

Si despiertas, entonces no tienes que presentarle respetos a nadie, ni hacerte un selfie con nadie por que sea “alguien”, tampoco tienes que explicarle nada a nadie, te importa un comino lo que otros piensen de ti o lo que digan. Ya no tienes preocupaciones; por tanto eres feliz. Y eso es lo que Yo llamo tener éxito. Ganar pasta o ser famoso no tiene nada que ver con la felicidad o el éxito. ¡Nada!. Eso es totalmente ajeno. Muchos artistas son desgraciados, adictos, solitarios, enfermos.. El dinero y la posición no tiene nada que ver con el éxito, por eso el país entero está fracasando. No tenemos las respuestas correctas porque hacemos las preguntas incorrectas. Todo lo que nos preocupa realmente es que nuestros hijos piensen bien de nosotros, lo que sus vecinos piensen de ella, lo que su esposa piense de él. Deberías haber sido importante o famoso. Nuestra sociedad y nuestra cultura nos meten eso en la cabeza día y noche desde que nacemos. ¡Hay que lograrlo, ser de las personas que lo logran! ¿Logran qué, ser y hacer el ridículo?. Porque gastaron toda su energía consiguiendo hazañas sin valor, acumulando capital.

Están asustados y confundidos. son marionetas, como los demás. Mírelos paseando por los escenarios, por los pasillos y platós de televisión. Miren cómo se descomponen si tienen una mancha en la camisa o si alguien les corrige. ¿Es eso el éxito? miren cuan asustados están ante la posibilidad de no ser votados, retweteados o elegidos favoritos. Miedo a envejecer, a que sus opiniones no sienten bien, al rechazo ¿Eso es el éxito? Están controlados, manipulados, manejados por las encuestas. No son felices, son desgraciados. No disfrutan de la vida y queremos imitarles. Ídolos de barro constantemente tensos y ansiosos. ¿Es eso humano? ¿Y sabes por qué sucede eso? Solamente por una razón: En algún momento se identificaron con algún rótulo. Identificaron el “yo” de su ser con su dinero, su estilo, su ropa, o su profesión. Ese fue el error que cometieron.

¿Eres tu ropa? ¿Eres tu profesión? ¿Tu partido político? ¿Siquiera tu nombre?  Deja de identificarte con esas cosas, que van y vienen (lo cual no significa que no trabajes o que no colabores, solo que no te identifiques). Cuando comprendas esto realmente, ninguna crítica podrá hacerte el menor daño. Tampoco las alabanzas ni la adulación. Cuando alguien te dice: “Eres grandioso” ¿de qué está hablando? está hablando del “mi”, no está hablando del “yo”. “Yo” no es ni grande ni pequeño. “Yo” no tiene éxito ni fracasa. No es ninguno de esos rótulos. Estas cosas dependen de tu condicionamiento. Estas cosas dependen del estado de ánimo de la persona que está hablando contigo en este momento. No tiene nada que ver con el “yo”. “Yo” no es ninguno de esos rótulos. “Mi” es generalmente egoísta, estúpido, infantil y sobre todo fácil de engañar. De modo que cuando usted me dice: “eres un progre o un bolivariano chavista” mi respuesta será ¡eso lo sé desde hace años! ¿A quién le importa? Sólo a los dormidos, a los que tienen El ego condicionado – mi respuesta será ¿qué más podrías esperar de mi? 🙂 yo estoy loco y tú estás loco.

¿Por qué te identificas con esas cosas? ¡Eres Idiota! Eso no es el “yo”, eso es el “mi”. ¿Quiere ser feliz? La felicidad ininterrumpida no es causada. La felicidad es tu estado natural. Nadie puede hacerte feliz o desdichado. nadie es tu felicidad. Si le dices a una persona que ha despertado: ¿Por qué estás feliz? la persona que ha despertado responde: ¿Por qué no he de estarlo? La felicidad es nuestro estado más natural. Los niños, que son a quienes pertenece el reino hasta que son corrompidos y contaminados por la estupidez de la sociedad y la cultura son felices. No se puede hacer nada para llegar a la felicidad, porque la felicidad no se puede adquirir. No puedes ir al mercado y comprar felicidad como tampoco puedes comprar vida ¿Alguien sabe por qué? Porque ya la tenemos. ¿Cómo se puede adquirir lo que ya se tiene? ¿entonces por qué no tienes experiencia de ella? ¿por qué no nos sentimos felices? Porque tienes que descartar cosas primero. Tienes que descartar las ilusiones. Para ser feliz no tienes que agregar nada a tu vida; tiene que descartar. La vida es fácil, la vida es maravillosa. Es dura solamente para tus ilusiones, tus ambiciones, tu avidez, tus deseos…

¿Y Sabes de dónde vienen todas esas cosas? De haberse identificado con toda clase de marcas y rótulos.

LA VERDADERA NATURALEZA DEL CAMBIO

Pero después de todos estos duros planteamientos ¡Tengo por fin una buena noticia! Usted no tiene que hacer nada. De hecho, cuanto más haga, peor será. Todo lo que tienes que hacer es comprender.

Piensa en alguien con quien vives o con quien trabajas que no te parezca agradable, que te cause sentimientos negativos. Veamos lo que sucede. Lo primero que necesitas comprender es que el sentimiento negativo está en ti. Eres el responsable del sentimiento negativo, no la otra persona. Otro puede estar en su presencia completamente calmado y a sus anchas y no se afectaría. Pero tú sí. Ahora comprende otra cosa: Si estás a disgusto con alguien es porque tienes una exigencia insatisfecha hacia esa persona. Esperas algo de ella ¿entiendes?

Imagina a alguien molesto, y entonces díle mentalmente: “Yo no te necesito para nada y no tengo el derecho de exigirte nada”. Al decir eso, y descartarar las expectativas notarás como la ira desaparece. Lógicamente, me protegeré de las consecuencias de sus malas acciones o de lo que sea, pero puedes seguir adelante y ser lo que quieras ser sin sentir esa espinita clavada. No tienes derecho a hacer ninguna exigencia a nadie, todos somos libres e iguales”. Mira lo que le sucede en ti cuando piensas esto. Si encuentras resistencias para decirlo, ¡cuánto vas a descubrir sobre ti mismo!.

Permita que el dictador que hay en ti salga a la luz y se vaya. ¿Pensabas que eras un corderito, verdad? Pero yo soy un tirano y usted es un tirano. (Otra versión de yo soy un loco, tú eres un loco). Todos llevamos a un pequeño Franco en la barriga. De hecho, puedes pensar que ahora mismo yo quiero organizarte tu vida, tu forma de pensar ¡claro, yo soy un dictador y tú también! quiero decirte exactamente cómo se espera que seas y cómo se espera que te comportes, y es mejor que te comportes como quiero yo. ¿Quién queda fuera de éstas afirmaciones realmente?

Si no haces lo que yo quiero, he decidido que me castigaré a mí mismo o a tí con sentimientos negativos. ¿Cuantos encajan en esta frase, empezando por las madres…? Recuerda ¡todos estamos locos! ¿Qué hay sobre la competencia, sobre competir con los demás? Triunfar y sentirte bien usándo como base que otros se sientan mal; usted ganando y derrotando a otro. ¿No es en si un acto de guerra, de tiranía, algo terrible y monstruoso? ¡Acepta como obvio que vivimos en un manicomio!

Un médico norteamericano escribió sobre el efecto de la competición en su vida. Él asistió a una escuela de medicina en Suiza, en la cual había un grupo grande de norteamericanos. Cuenta que algunos de los estudiantes se conmocionaron cuando se dieron cuenta que allí no había calificaciones, no había premios, no había cuadro de honor, no había un primer o segundo puesto en la escuela. El estudiante aprobaba o no aprobaba. Dijo: “Algunos no podíamos aceptarlo. Nos volvimos paranoicos. Creíamos que tenía que haber algún truco”. De manera que algunos se fueron para otra escuela. Los que se quedaron descubrieron algo extraño que nunca habían encontrado en las universidades norteamericanas: Los estudiantes brillantes les ayudaban a los otros a aprobar, compartiendo con ellos sus apuntes. El hijo de este médico asiste a la escuela de medicina de los Estados Unidos y le cuenta que en el laboratorio, la gente frecuentemente altera el microscopio de manera que el siguiente estudiante demore tres o cuatro minutos en ajustarlo. Competición. Tienen que tener éxito, tienen que ser perfectos.

Había una aldea en los Estados Unidos en donde la gente se reunía por la tarde a a escuchar música. Tenían un saxofonista, un tamborero y un violinista, la mayoría de ellos, personas de edad. se reunían para estar juntos y para gozar de la música, aunque no la ejecutaban muy bien. De manera que se divertían, gozaban, hasta que un día decidieron conseguir un nuevo director que tenía mucha ambición y mucha energía. El nuevo director les dijo: “Amigos, tenemos que dar un concierto; tenemos que preparar un concierto para la aldea”. Luego, gradualmente, fue descartando a algunas de las personas que no
tocaban muy bien, contrató algunos músicos profesionales, organizó la orquesta, y los nombres de todos aparecieron en el periódico. ¿No era maravilloso? De manera que decidieron mudarse a la gran ciudad y tocar allí. Pero algunos de los ancianos con lágrimas en los ojos, dijeron: “Era tan maravilloso en aquellos tiempos cuando hacíamos mal  las cosas y gozábamos con ellas”.

De manera que la crueldad entró a su vida, pero nadie la reconoció como crueldad. ¡Mira cuán loca se ha vuelto la gente! Algunos se preguntarán cómo es “ser uno mismo, no competir” bien, pero no olvides protegerte, no permitir que nadie te pisotee ni manipule. Vive tu propia vida; Vé por tu propio camino; permanece libre para pensar tus propias ideas, para seguir tus inclinaciones y gustos. Muy importante. APRENDE A DECIR NO. Si sientes que no quieres estar en compañía de alguien, que no vas a tragar con algo, que no sea por ningún sentimiento negativo provocado sino por determinación propia. No te dejes provocar.  Ya nadie tiene ese poder sobre tí. Sencillamente, quizás prefiera la compañía de otras personas o un modo de entender la vida diferente. De manera que cuando alguien te diga: “¿Vamos al cine esta noche?” dirás: “Lo siento, quiero ir con otra persona; me gusta la compañía de ella, más que la tuya”. Y eso está bien. decirle que no a la gente – es maravilloso; es parte del despertar. Parte del despertar es que vives tu vida como te parece y no la vida de los demás. Y compréndalo; eso no es egoísmo. Lo egoísta es exigir que otro viva su vida de acuerdo con los gustos de usted. Que alguien te diga que vives por encima de tus posibilidades con orgullo, o arrogancia. Sólo para su ganancia, o su placer. Eso sí es egoísmo. de modo que protéjase. No se sienta obligado a nada, estar con alguien;  a decirle que sí. Si tu compañía me parece agradable, la disfrutaré sin aferrarme a ella. Pero ya no lo evito a causa de algún sentimiento negativo que produzca en mí. Ya no tiene ese poder.

Es mejor que usted sea como es; sencillamente ser consciente de su manera de ser. La simple consciencia es felicidad, comparada con el esfuerzo de pensar en cómo debe reaccionar siempre. La gente reacciona rápido cuando no es consciente. Pero a medida que se desarrolla la consciencia, usted reacciona menos y actúa más. No permanece impasivo frente a su propio sufrimiento y con el tiempo, tampoco permanece impasivo frente al de los demás.

Cuentan que un discípulo le dijo a su gurú que se iba para un sitio lejano a meditar con la esperanza de lograr despertar. de manera que cada seis meses le enviaba a su gurú una nota para informarlo acerca de su progreso. El primer informe decía: “Ahora comprendo lo que significa perderse a sí mismo”. El gurú rompió la nota y la tiró al recipiente de la basura. A los seis meses, recibió otro informe que decía: “Ahora he logrado ser sensible a todos los seres”. También la rompió. Un tercer informe decía: “Ahora comprendo el secreto de lo uno y de lo múltiple”. También lo rompió. Y así siguió durante años, hasta que no llegaron más informes. después de un tiempo, al gurú le dio curiosidad, y un día se encontró con un viajero que iba a ese sitio lejano. el gurú le dijo: “¿Por qué no averigua qué le pasó a ese hombre? Finalmente recibió una nota de su discípulo. Decía: “¿Qué importa? Y cuando el gurú la leyó dijo: “¡Lo logró! ¡Lo logró! ¡Finalmente lo logró!”.

¡Despierta! Vive tu propia vida. No dejes que te la cuenten.

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