Conoce la trama que impide que se produzca una revolución y cómo nos han hecho creer que No Se Puede cuando en realidad ¡Sí Se Puede!

El motivo por el cual no se produce una revolución es que el sistema de dominación y control total neoliberal está estructurado de una forma totalmente distinta a la que los antiguos órdenes mundiales nos tenían acostumbrados.

Lo que hace que el sistema sea estable, ya no es un estado represor, sino un estado seductor, cautivador. Ya no es tan visible como el clásico régimen disciplinario. No hay una cabeza visible, un oponente claro, el propio presidente del país es una marioneta más. Al no haber un enemigo visible que oprima la libertad se hace difícil crear suficiente resistencia.

El neoliberalismo convierte al trabajador oprimido en autónomo o empresario, dándole beneficios por objetivos y convirtiéndolo en empleador de sí mismo. Hoy cada trabajador actúa también como patrón que se explota a sí mismo y emplea su tiempo como si fuera el de su propia empresa. Cada uno es amo y esclavo todo en una misma persona.

Es sencillamente perverso. El poder practicamente no tiene que preocupase de someter a nadie, ya que los hombres por sí mismos se someten voluntariamente al entramado de la dominación. Y lo que no hagan por pura ambición, lo harán por miedo a perder su casa.

Funciona perfectamente con casi todos, ya que no actua a través de la prohibición o la sustracción, sino a través de una falsa promesa de mejora y autorealización. Esto en lugar de generar mujeres y hombres obedientes, nos hace dependientes. Al hacernos dependientes terminamos defendiendo los muros de nuestra propia prisión y no queriendo despertar.

Además hace invisible la lucha de clases ya que esta se lleva a un escenario diferente,  la lucha interna. Ahora son nuestras  consciencias el campo de batalla. Así aquellos que no puedan ser absorvidos por el sistema e integrarse no se sienten abandonados por él, sino fracasados. Se culpan a sí mismo y se averguenzan por ello. Avergonzados de estar en paro, de no dar beneficios, de no poder mantener a la familia, etc.

De este modo el pueblo no se cuestiona la sociedad sino a si mismo. Al no haber un represor externo con poder disciplinario que nos encorsete de forma violenta con dogmas, preceptos y condiciones la rebelión no llega a producirse nunca y la gente asume el fracaso, entra en un estado de depresión, se vuelven dóciles y sumisos.

La depresión llega en el momento en el que la persona se siente inútil, siente no tiene peso ni lugar en la sociedad. Al principio, la depresión les genera cansancio y les arrebata las ganas de crear y poder hacer. “No se puede”. El lamento del individuo depresivo le llega a creer que “Nada es posible”. Pero necesita corroborar sus ideas, esas ideas tan funestas, de alguna manera con el alrededor, para eso están los medios de comunicación, para confirmar que efectivamente (segun el orden establecido) vivimos en el mejor de los mundos posibles y debemos aceptar cualquier tipo de penurias y calamidades con resignación, (Cuando la historia del ser humano ha demostrado en realidad que para nosotros “Sí se puede” y “Nada es imposible”.

Que creamos que no se puede nos conduce a un autodestructivo reproche y en los peores casos al autoabandono y la autoagresión. Este es el motivo de que los prisioneros judíos no se sublevaran en los campos de concentración nazis. Estando en guerra consigo mismo, el depresivo se vuelve inválido, se desarticula y cae en combate siquiera antes de pisar la calle en una guerra interiorizada. Es capaz de quitarse la propia vida antes que con la de aquellos que les han llevado a ese estado de vulnerabilidad. Cualquier psicólogo os corroborará que los más fuertes e intensos sentimientos de una depresión no son más que ira contenida hacia uno mismo.

La ira y el miedo son sentimientos contrarios al amor. Sin amor la inteligencia nos vuelve perversos, el dinero avaros y el poder tiranos. La enfermedad de una sociedad que sufre bajo la falta de amor, valores y positividad. Debemos amarnos y amar. Es duro deciros que debeis amar porque ¿Desde cuando un sentimiento tan involuntario y complejo como el amor puede exigirse como si fuera una ley? ¿Desde cuando pensar, empoderarse y ser libre puede exigirse? Pero amaros os producirá energía y excitación de todos los tipos mientras que cargaros de miedo e ira os sumirá en un profundo estado de letargo y cansancio. Sin lugar a dudas podemos hablar del liberalismo como la “sociedad del cansancio”. Muchos no leerán esto porque están demasiado cansados para hacerlo.

El cansancio de la sociedad es un cansacio a solitario, que aísla y divide,  que separa” Un cansancio que separa y atormenta. Un cansancio que es gérmen de violencia, porque destruyen toda clase de comunidad, toda cercanía, incluso del propio lenguaje: Un tipo de cansancio – que como ocurre tantas y tantas veces en las calles y en el metro, nos lleva a la violencia.

Un cansancio que es síntoma de enfermedad. Somos una sociedad enferma, la sociedad de la ansiedad y la angustia, la sociedad de la depresión… también la sociedad de la somatización y del suicidio:

Quiero poner un ejemplo, y es el ejemplo de Corea, pero no la del norte, sino la del sur. La corea del Gangnam Style, la que nos presentan en occidente como un ejemplo de modelo de cambio, progreso y bienestar: Después de la crisis asiática, Corea del Sur estaba paralizada. Entonces llegó el FMI y concedió crédito a los coreanos. Para ello el gobierno tuvo que imponer la agenda liberal con violencia contra las protestas. Hoy apenas hay resistencia en Corea del Sur. Al contrario, predomina un gran conformismo y consenso con depresiones y síndrome de Burnout (quemados). Hoy Corea del Sur tiene la tasa de suicidios más alta del mundo. Hoy, uno ya no emplea violencia contra el mundo, ya no trata de querer cambiar la sociedad. La agresión hacia el exterior que tendría como resultado una revolución cede ante la autoagresión.

El cansancio existencial abate hoy a unos y a otros… mientras “los inversores” – (léase los mercados) – se alimentan de esa energía que lleva inexorablemente al cansancio como máxima expresión del fracaso propio, del fracaso del “querer es poder”, y si no lo lograste es porque “siempre puedes esforzarte un poco más”, o “el ya descansarás cuando mueras”. Nos agotamos como los seres humanos, nos agotamos como las pilas. Aceptamos las leyes del mercado y nos hemos vuelto simplemente consumibles desechables como hojas de afeitar.

Hoy son estos los cambios que se pretenden imponer en nuestra sociedad con la excusa de la crisis… No creo exagerar ni un ápice si digo que nuestra sociedad camina hacia un esclavismo de bajo nivel que se esconde bajo esa “libertad suprema” que la sociedad neoliberal ofrece con su rostro amable, y bajo el cual se ocultan salarios de indigencia, horarios de explotación camuflados, prestaciones en deterioro… Profesionales de la psicoterapia asisten cada día en sus consultas a la ansiedad de pacientes que sufren este abuso y que teminan enfermando por la consecuencias que ello les puede comportar y que, encima, se castigan por no saber salir de esa situación.

Esta es la herencia del capital y el neoliberalismo. La guerra contra nosotros mismos. El Neoliberalismo es sin lugar a dudas la técnica más eficiente de dominación y control mundial que se ha utilizado hasta ahora y parece que tardaremos décadas en superarlo. Depende de nosotros.

Esta es una paradoja que tenemos que aceptar. Al final solo podemos liberarnos nosotros mismos. Muchos lo logran tras una experiencia traumática casual y otros por fuerza de las circunstancias pero si te dejas guiar y confias simplemente en tu espontáneo sentido del bienestar nunca conseguirás liberarte. El despertar de la consciencia duele.

Y a pesar de que lo tenemos todo en nuestra contra, el enemigo nos teme. Así de frágil es su régimen. Por eso se empeñan en decir que todos somos iguales y manchan de falsa corrupción nuestras filas,  para convertirnos en seres indiferentes. No desean eliminarnos porque nos necesitan, al fin y al cabo alguien tiene que levantarse temprano para hacer pan. El dogma es el siguiente: “La gente quiere hamburguesas pero no saber de donde sale la carne”. Solo quieren disfrutar del caloret a nuestra costa y lo que en realidad somos para ellos es ganado.

Nos consideran ganado al que explotar a través de sueños de libertad, una libertad imposible de alcanzar mientras no depertemos y seamos responsables de nosotros mismos y digamos en alto y con voz clara ¡Si se puede!

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