Es tiempo de Rebelión

Antes de hablar de rebelión quisiera dejar clara la diferencia entre cabreado e indignado. Pudiera paracer que son iguales pero no es lo mismo cabrearse que indignarse.

Estar cabreado hoy en día es algo de lo más normal, creo que ya no hace falta ni explicar por qué, la televisión y la radio se encargan de recordarnos los motivos 24 horas al día 7 días a la semana.

Pero si ese cabreo no va acompañado de una reflexión y no te conduce a modificar tu forma de pensar, de relacionarte con los demás y de actuar, entonces se queda en nada.

Esa es la diferencia. Ser un indignado es mucho más. Llegar hasta la indignación significa que algo ha cambiado en tu interior y que ya no hay vuelta atrás, como cuando sacas la pasta del tubo de dientes, no la puedes volver a meter. El cabreo se pasa, la indignación No.

La indignación exige respuestas y exige también reparación. No valen las escusas, las medias tintas, ni las soluciones fáciles. Ahora, estar indignado tambien implica unas obligaciones. No se puede estar indignado y pensar que lo que nos está ocurriendo en España es como un fenómeno meteorológico que ya pasará más tarde o más temprano o que ya vendrá “alguien” con una solución milagrosa y lo arreglará. (los duendecillos).

Siento decirlo pero no va a venir la caballería a rescatarte, nosotros somos la caballería y cuando hablo de nosotros hablo de los indignados, claro está. Y estar indignado no se entiende si no cabe en tu cabeza la idea de rebelarte.

Claro que, si hablamos de rebelión, también hay que saber distinguir lo que es un rebelde y lo que no. Un rebelde es aquel que se opone a un sistema injusto que le oprime y que tiene causas y motivos por los que rebelarse. Cualquier otra cosa que no se ajuste a esa definición no es un rebelde sino un maleducado. Una persona que no se sabe comportar ni controlar.

A menudo el cabreo y la mala educación vienen juntos de la mano. Ya todos sabeis a quienes me refiero. A esos y esas a los que el mundo les aprieta, se van al bar a ponerse hasta arriba y luego la toman con los demás, generalmente con los más débiles, cuando no con su propia familia.

No es hora de cabreos, es la hora de la indignación. Es hora de reflexionar de ponernos de acuerdo y de alzarnos. Y sí, Es tiempo de Rebelión.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s