El caballero de la Armadura Oxidada. Segunda Parte: En los Bosques de Merlin.

No fue tarea fácil encontrar al astuto mago, el pobre caballero cabalgó día tras día, noche tras noche, debilitándose cada vez más. Mientras cabalgaba en los bosques, el caballero se dio cuenta que había muchas cosas que no sabía, por ejemplo no podía distinguir entre una baya comestible y una no comestible; esto hacía que el acto de comer fuera una ruleta rusa. Beber no era menos complicado, intentó meter la cabeza en un arroyo pero su yelmo se llenó de agua y casi se ahoga dos veces.

Transcurrieron meses y el caballero estaba muy desanimado, aún no había encontrado al mago a pesar de haber viajado tanto. Una mañana se despertó sintiéndose más débil de lo habitual. Aquella mañana encontró al mago, lo reconoció enseguida, estaba bajo un árbol con una larga túnica blanca. Los animales del bosque estaban reunidos a su alrededor, y los pájaros descansaban en sus hombros y brazos. ¿Cómo podían estos animales encontrar a Merlín con tanta facilidad cuando había sido tan difícil para él?. Cansinamente, el caballero descendió de su caballo y le dijo:

-Os he estado buscando -.Le dijo al mago.– He estado perdido durante meses.

+Toda vuestra vida habéis estado perdido –.Le corrigió Merlin.

El caballero se enfureció y replicó que no había llegado hasta ahí para ser insultado. Merlin dijo:

+Quizá siempre habéis tomado la verdad como un insulto.

Al caballero tampoco le gustó ese comentario, pero estaba demasiado débil y hambriento como para subirse a su caballo y marcharse.

+Sois muy afortunado, estáis muy débil para salir huyendo.

-Y eso ¿qué quiere decir? -.Preguntó con brusquedad el caballero. Merlin sonrió y contestó:

+Una persona no puede huir y aprender a la vez. Debe permanecer en un lugar durante un tiempo.

-Solo me quedaré aquí el tiempo necesario para aprender como salir de esta armadura -.Dijo el caballero

+Cuando hayáis aprendido eso, nunca más tendréis que subir a vuestro caballo y partir en todas direcciones -.Replicó Merlín.

El caballero estaba demasiado cansado como para cuestionar a Merlín y, como de costumbre, se quedó dormido enseguida. Cuando despertó Merlin le tendió una copa de plata que contenía un extraño líquido.

+Bebed esto -.Le ordenó.

-¿Qué es? -. Preguntó el caballero, mirando la copa con recelo.

+¡Estais tan asustado! -.Dijo Merlín.- por supuesto, por eso os pusisteis la armadura desde el principio.

El caballero no se molestó en negarlo, pues estaba demasiado sediento.

-Está bien, lo beberé. Vertedlo por mi visera.

+No lo haré. Es demasiado valioso como para desperdiciarlo.

Rompió una caña, puso un extremo en la copa y deslizó el otro por uno de los orificios de la visera del caballero. Los primeros sorbos le parecieron amargos, los siguientes más agradables y los últimos tragos fueron deliciosos. Agradecido, el caballero le devolvió la copa a Merlín.

-¿Qué es este brebaje? -.Preguntó el caballero.- deberíais lanzarlo al mercado, os haríais rico.

+Vida –.Dijo el mago- ¿No os pareció amarga al principio y, luego a medida que la degustabais la fuísteis encontrando cada vez más apetecible?

El caballero asintió, y dijo:

-Si, los últimos sorbos resultaron deliciosos.

+Eso fue cuando empezasteis a aceptar lo que estabais bebiendo.

-¿Estáis diciendo, Merlín, que la vida es buena cuando uno la acepta? ¿Esperas que acepte toda esta pesada armadura?

+¡Ah!, pero no nacisteis con esa armadura. Os la pusisteis vos mismo

-¡Tengo que salir de estos bosques! replicó el caballero irritado. Le estaba empezando a doler la cabeza. No estaba acostumbrado a pensar de esta manera.

+Sereis capaz de pensar con mayor claridad cuando recupereis fuerzas

Dicho esto, el mago hizo sonar sus palmas y las ardillas, llevando nueces entre los dientes, se alinearon delante del caballero. Una por una, cada ardilla trepó a los hombros del caballero, rompieron y masticaron una nuez y luego se la empujaron en pequeños trozos a través de la visera del caballero.

Sin lugar a dudas este método de alimentación nunca sería aprobado por el ministerio de sanidad, pero ¿Qué otra cosa podía hacer un caballero atrapado en su armadura oxidada en mitad del bosque?

Los animales alimentaban al caballero con regularidad: las ardillas le daban nueces, los conejos zanahorias y los ciervos raíces y bayas para que el caballero comiera. Merlín le daba a beber enormes copas de Vida con la pajita. Lentamente el caballero se fue fortaleciendo y comenzó a sentirse esperanzado. Cada día le hacía la misma pregunta a Merlín:

-¿Cuándo podré salir de ésta armadura?

+¡Paciencia! habeis llevado esa armadura durante mucho tiempo. No podreis salir de ella así como así.

Una noche los animales y el caballero estaban oyendo al mago tocar con un laud los últimos éxitos de los trovadores de la corte del Rey Arturo. Entonces el caballero le hizo una pregunta que tenía en mente desde hace tiempo.

-¿Fuísteis en verdad el maestro del Rey Arturo?

El rostro del mago se encendió.- Sí, yo le enseñé a ser Rey -.Dijo.

-Pero ¿Cómo podeis seguir vivo?

+Pasado, presente y futuro son uno cuando estás conectado a la Fuente -. replicó Merlín

-No lo entiendo ¿Qué es la fuente? -.Preguntó el caballero.

+Algo que no podeis comprender con la mente.

-Tengo una mente muy buena -.Le reprochó el caballero.

+E inteligente -.Añadió Merlín.- Ella te atrapó en esa armadura.

El caballero no pudo refutar eso. Luego recordó algo que Merlín le había dicho nada más llegar.

-Una vez me dijisteis que me había puesto esta armadura porque tenía miedo.

+¿No es eso verdad? Ibais a la batalla y temíais que os hicieran daño o que os mataran.

-¿Acaso no lo teme todo el mundo?

+¿Y quién os dijo que teníais que ir a la batalla?

-Tenía que demostrar que era un caballero bueno, generoso y amoroso.

+Si realmente erais bueno, generoso y amoroso ¿Por qué teníais que demostrarlo? -.Preguntó Merlín.

El caballero eludió tener que pensar en eso de la misma manera que solía eludir todas las cosas: se echó a dormir.

A la mañana siguiente, despertó con un pensamiento de vigilia en su mente: ¿Era posible que no fuese bueno, generoso y amoroso? Decidió preguntárselo a Merlín.

-¿Qué pensáis vos? -.Replicó Merlín.

+¿Por qué siempre respondeis a una pregunta con otra pregunta, es que sois gallego?

-¿Y por qué siempre buscáis que otros os respondan vuestras preguntas?

El caballero se marchó enfadado, maldiciendo a Merlín entre dientes.

-¿Podría ser -.Dijo en voz alta para sí.- que yo no fuera bueno, generoso y amoroso?

+Podría ser -.Dijo una vocecita.- sino ¿Por qué estáis sentado sobre mi cola?

-¿Eh? -.El caballero miró hacia abajo y vio a una pequeña ardilla sentada a su lado. Es decir, a casi toda la ardilla. Su cola estaba escondida bajo las grebas de su rmadura.- ¡Perdona! -.dijo el caballero, moviendo rápidamente la pierna para que la ardilla pudiera recuperar su cola.- Espero no haberte hecho daño. No veo muy bien con esta visera.

+No lo dudo -.replicó la ardilla sin resentimiento.- por eso siempre andas por ahí pidiendo disculpas a los demás por hacerles daño.

-La única cosa que me irrita más que un mago sabelotodo es una ardilla sabelotodo -.Gruñó el caballero.- No tengo por qué quedarme aquí y hablar contigo -.Luchó contra el peso de la armadura en un intento de ponerse de pie. De repente, sorprendido, balbuceó:

-¡Eh… tu y yo estamos hablando! (debo haberme vuelto loco).

+Un tributo a mi bueno fé -.Replicó la ardilla.- teniendo en cuenta que os habeis sentado sobre mi cola.

-Pero si los animales no pueden hablar.

+Oh, claro que pueden -.dijo la ardilla.- lo que sucede es que la gente no los escucha.

El caballero movió la cabeza perplejo. ¿Me has hablado antes?

+Claro, cada vez que rompía una nuez y la empujaba por vuestra visera.

-¿Cómo es que te puedo oir ahora si no te podía oir entonces?

+Admiro una mente inquisitiva -.Comentó la ardilla.- pero ¿Nunca aceptáis nada tal como es, simplemente porque es?

-Estais respondiendo a mis preguntas con preguntas -.Dijo el caballero.- Has pasado demasiado tiempo con Merlín.

+Y vos no habeis pasado el suficiente tiempo con él.

La ardilla le dió un ligero golpe con su cola y trepó a un árbol corriendo. El caballero la llamó.

-¡Espera, ¿Cómo te llamas?

+Ardilla -.Replicó ella simplemente, y desapareció en la copa del árbol.

Aturdido, el caballero movió la cabeza. ¿Se había imaginado todo esto? En ese preciso instante, vio a Merlín acercarse.

-Merlín, tengo ganas de salir de aquí. He empezado a hablar con las ardillas.

+¡Espléndido, replicó el Mago!

El caballero le miró preocupado.- ¿Cómo puede ser espléndido?

+Simplemente eso. O os estais volviendo loco o sois lo suficientemente sensible como para sentir las vibraciones de otros. Algún día hasta puede que hableis con las flores.

-¡Eso será el día que las plantéis en mi tumba. ¡Tengo que salir de aquí!

+¿A dónde iríais?

-Regresaría con Julieta y Cristóbal, han estado mucho tiempo solos, tengo que volver a cuidarlos.

+Pero, decidme caballero ¿cómo podéis cuidar de ellos si ni siquiera sois capaz de cuidar de vos mismo?

-Pero les echo de menos -.Se quejó el caballero.- quiero regresar con ellos. Aún en el peor de los casos.

+Y es exáctamente como regresaréis si vais con vuestra armadura -.Le previno Merlín.

El caballero miró a Merlín con tristeza.- No quiero esperar a quitarme la armadura, quiero volver ahora y ser un marido bueno, generoso y un gran padre para Cristóbal.

Merlín asintió comprensivo. Le dijo al caballero que regresar para dar de sí mismo era un maravilloso regalo.

+Sin embargo –.añadió el mago.– un don, para ser un don, debe ser aceptado. De no ser así es como una carga para las personas.

-¿Queréis decir que quizá no quieran que yo regrese? -.Preguntó el caballero sorprendido.- Seguramente me darían otra oportunidad. Después de todo, yo soy uno de los mejores caballeros del reino.

+Quizás esta armadura sea más gruesa de lo que parece -.Dijo Merlín con suavidad.

El caballero reflexionó sobre eso y recordó las quejas de Julieta del por qué el se iba a tantas batallas, por la atención que le daba a su
armadura y por su costumbre de quedarse dormido para no oír sus palabras.- ¡Quizás Julieta no quiera volver a verme, pero Cristóbal Sí! A lo que Merlín sugirió:

+¿Por qué no mandas una carta a Cristóbal y se lo preguntas?

-¡Es una buena idea, pero ¿Cómo se la hago llegar? -.Merlín señaló a una paloma que se había posado sobre su hombro.

+Rebeca la llevará.

El caballero estaba perplejo.- Ella no sabe a dónde vivo es sólo un estúpido pájaro.

+¡Puedo distinguir el norte del sur y el este del oeste -.Respondió Rebeca.- lo cual es más de lo que podría decirse de vos.

El caballero se disculpó rápidamente, no solo había hablado con una paloma y una ardilla sino que las había hecho enfadar a las dos en el mismo día. Como era pájaro de gran corazón, Rebeca aceptó las disculpas del caballero y partió con la nota para Cristobal en el pico.

-No arrulles con palomas extrañas o dejarás caer mi nota.- le gritó el caballero.

Rebeca ignoró este comentario desconsiderado. Pasó una semana y Rebeca aún no había regresado. El caballero estaba cada vez más impaciente, temiendo que hubiera caído presa de alguno de los halcones de caza que él y otros caballeros habían entrenado. Se estremeció, preguntándose cómo había podido participar en un deporte tan sucio, y se arrepintió otra vez de su horrible equivocación.

En ese momento un gran parloteo se levantó entre los animales y muy alto sobre sus cabezas dando círculos para aterrizar estaba Rebeca. El caballero se puso de pie con gran esfuerzo, al tiempo que la paloma se posaba en el hombro de Merlín. COgiendo la nota con su pico, el mago la miró y le dijo al caballero con gravedad que era de Cristóbal.

-¡Dejadme ver! Dijo el caballero quitándole el papel con impaciencia -.Dejó caer la mandíbula con un ruido al tiempo que miraba, incrédulo, el papel.- ¡Está en blanco! ¿Qué quiere decir eso?

+Quiere decir –.dijo Merlín.– que vuestro hijo no os conoce lo suficiente como para daros una respuesta.

El caballero permaneció quieto un momento luego lanzó un gemido; intentó retener la lágrimas pues los caballeros de brillante armadura simplemente no lloran. Sin embargo, su pena pronto le venció, luego exhausto y medio ahogado en su yelmo por lágrimas se quedó dormido.

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