El timo de la independencia de Cataluña

Desde este blog de Loqueescondelacrisis he tratado siempre de aportar una visión diferente de las cosas que nos ocurren, para ayudar a los usuarios de internet a separar “el grano de la paja” y que no tengan que dejarse guiar por el pensamiento unitario que ofrece la prensa y la TV estos días.

A finales de 2017, resulta imposible no opinar sobre el independentismo catalán y la reacción del gobierno y de una buena mayoría de España. Por eso voy a compartir como siempre otro punto de vista.

Los políticos de este país nos están volviendo a tomar el pelo, por enésima vez ya, con todo este asunto de “El procés catalán” y la independencia de Cataluña.

La realidad es que los Estados Unidos están movilizando su flota hacia el pacífico y abandonando Europa. Los países de la eurozona estamos cada día más y más afuera del paraguas de la OTAN. Y mientras los políticos nos llevan de un lado para otro como a marionetas con los nacionalismos (que no tienen futuro), ellos ya han llegado a acuerdos entre España, Francia, Alemania e Italia para crear un ejército común Europeo a través del “tratado de Lisboa”.

Lo que se pretende con esto, es ir sustituyendo a las fuerzas militares de la OTAN por un ejército común europeo. El acuerdo entre los 4 principales países de Europa (el nucleo duro) entre los que estamos nosotros, obliga al resto de países de la Unión a irse incorporando poco a poco para asegurar su seguridad.

Y los que estéis leyendo este artículo seguramente pensaréis: ¿Y qué tiene que ver todo esto con la independencia de Cataluña?

De lo que estoy hablando es de GeoEstrategia, algo de lo que hoy es completamente imposible librarse con la globalización. Los servicios de inteligencia esperan que en los próximos años el presupuesto militar de EE.UU se duplique y pase a ser de 500 millones a 1.100 millones anuales. China, por su parte, va multiplicar x5 también su presupuesto militar, así como La India y Rusia que lo harán x3. Todos tratando como sea de hacerse con el control militar de Asia, que es donde se mueve la pasta ahora.

A partir de este momento, Europa tendrá que sacarse sola las castañas del fuego. Un incremento del presupuesto militar supone un gran esfuerzo para todos los países de la Unión Europea. La única manera de equiparnos al resto del mundo no es otra que la unión militar, económica y social de todos los países de Europa.

Esto significa que la independencia de Cataluña es algo que no se va a permitir, menos siendo además una propuesta de un partido como CIU (ahora Junt Per Si) que no es ni más ni menos que la Burguesía catalana y no el pueblo catalán.

La burguesía no está realmente interesada en la independencia ni en el regionalismo. Cualquier burguesía, de Cataluña o cualquier parte del mundo, solo le interesa mantener sus privilegios. Es muy difícil mantener esos privilegios cuando los intereses militares, sociales y económicos son cada día más y más globales. Cuando tienes fábricas, servicios de distribución y venta en territorios que no controlas y cuando para hacer fluir el dinero necesitas mantener relaciones buenas y sólidas con tu entorno.

Todo este asunto del nacionalismo, el separatismo y la independencia de una región dentro de la UE tiene menos futuro que el video VHS. La independencia de Cataluña, al final, está condenada a ser flor de un verano y no es más que una cortina de humo para desviar la atención de la corrupción, el paro y los recortes que asolan a todo el país.

Los políticos de derechas están tratando de envolverse cada uno en su bandera para ocultar su enorme fracaso. CIU ha dejado 800.000 parados en Cataluña y el PP está repartiendo el empleo en jornadas de 20 horas semanales para bajar las cifras de paro como sea. Mientras, la gente como siempre, está picando como peces en un barril.

¿Llegará el día en que España despierte y deje de ser zarandeada por la clase política?

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Ciencia ficción: ¿Realidad o fantasía?

Se cumplen años y están previstas secuelas de 2 de las películas más icónicas de la ciencia ficción. Una, por ser la más valorada y la otra, por estar considerada la peor por el público y la crítica: Blade Runner, que cumple 35 años y Starship troopers, que cumple 20.

¿Es justa esta valoración?
Hay que decir que mientras Ridley Scott apostaba en Blade Runner por dibujar una sociedad mixta, influenciada por la integración de Asia en el mundo occidental y donde la raíz del conflicto estaría entre el ser humano y la máquina; el siempre polémico Paul Verhoeven prefería en Starship Trooper mostrarnos una sociedad post-democrática, donde la tecnología nos ayudaría a encontrar una amenaza exterior y la fuerza militar sería la única baza capaz de mantener unida y en armonía a toda la humanidad tras el fracaso de las democracias y el “diálogo de civilizaciones”.

Quizás hoy, cuando vemos como crece la extrema derecha en toda Europa y cómo la gente busca enemigos fuera a quiénes culpar de todos sus males, podamos decir que la visión de Paul Verhoeven en Starship trooper es la que más se próxima a la realidad. Pero al mismo tiempo, el foro internacional de Davos anuncia la 4ª revolución industrial y cómo la revolución tecnológica del gigante asiático amenaza con hacer desaparecer a la clase trabajadora y llevarnos hacia el transhumanismo, haciendo que la visión de Blade Runner se haga realidad.

A pesar de ser opuestas, las dos películas comparten una cosa: Una visión pesimista y oscura sobre el futuro. Algo que parecen tener en común con todas las obras de ciencia ficción actuales. Los ejemplos son infinitos: Charlie Brooker (Black Mirror) James Cameron (Terminator), las hermanas wachowski (Matrix) o George Orwell (1984) entre muchos.

¿Es que la ciencia ficción siempre ha buscado imaginar el peor de los finales posibles?

La ciencia ficción apareció con la primera revolución industrial. Los autores H. G. Wells, Julio Verne, A. Merritt, H. Rider Haggard fueron los primeros en preocuparse por la ciencia y la tecnología. De sus ensayos nació la ciencia-ficción. Sin embargo sus novelas se publicaban y exponían junto a las de el resto de autores contemporáneos como Virgina Woolf o Joseph Conrad. Pero ya existía una clara diferencia entre la ciencia-ficción/fantasía, y el resto de la literatura.

“La máquina del tiempo”, “La guerra de los mundos” y “El hombre invisible”, todas novelas de H. G. Wells, eran completamente distintas entre sí, pero compartían la pasión por la ciencia. Todos los escritores se inspiraban en Julio Verne, que también escribía sobre avances científicos: El submarino, la exploración espacial, etc.

Pero Verne no parecía encontrar nunca peligros o matices oscuros en la ciencia y la tecnología. Sus novelas trataban más sobre las maravillas que podrían ser descubiertas más allá de lo desconocido. Como en “Viaje al centro de la Tierra”, que incluía fantasías sobre las ruinas de la Atlántida o dinosaurios que habían sobrevivido en las entrañas de la Tierra. No había en sus novelas ni pizca de miedo a la revolución industrial y científica.

H. G Wells era mucho más sofisticado que Verne a la hora de escribir sobre las posibles consecuencias de los avances científicos. Aunque sus historias de ficción y fantasía tenían puntos de partida parecidos a las de Julio Verne, al final siempre se resolvían de manera inesperada. De esta forma, Wells fue el primero en señalar que el desarrollo de la ciencia podía tener resultados impredecibles.

Por ejemplo, mientras Willy Fog daba “La vuelta al mundo en ochenta días” y nos enseñaba inocentemente monumentos y maravillas del mundo, sin saberlo viajaba hacia el Este. Al final esa decisión le permite ganar la apuesta por ahorrarse un día entero al cruzar las franjas horarias en sentido opuesto. Lo mismo pasa cuando Wells hace que a los invasores de Marte en “La guerra de los mundos” les acaben matando los microbios de un resfriado común.

H.G. Wells nos demuestra así que los grandes acontecimientos pueden verse alterados por principios científicos de lo más básicos e inesperados. Así, cuando los lectores llegábamos al final de sus novelas, se restauraba nuestra fe en el orden y la justicia del universo, ya que serían estos pequeños detalles a los que no damos importancia los que al final nos salven.

Luego nació “el género comercial de la Ciencia Ficción” y aparecieron las estanterías y librerías especializadas. Entonces los autores empezaron a brotar y brotar como si no hubiera un mañana y con ellos llegaron las editoriales y las revistas. Entonces el amor a la ciencia comenzó a tener que compartir espacio con el género de fantasía. Novelas como “La cara en el abismo”, de A. Merritt, o “Ella”, de H. Rider Haggard, que nada tienen en común con Julio Verne o H.G Wells, contaban historias imaginarias sobre viajeros más allá del mundo conocido, mujeres fatales, hombres lagarto, etc. con más fantasía que ciencia.

Y es que si por algo se define la ciencia-ficción es por contar historias que van más allá de la realidad conocida. Y aunque muchas de esas obras parecen haberse aliado con el tiempo para hacerse realidad: como la vuelta al mundo, los viajes espaciales o los submarinos; no debemos olvidar que son ficción, una farsa y que sus autores, al menos los clásicos, nunca pretendieron predecir el futuro, sino soñar en voz alta y entretenernos.

No estaría justificado entonces nuestro miedo a caminar hacia futuros caducados como los descritos en la novela 1984 de Orwell o en la serie inglesa Black Mirror. Pero lo cierto es que nuestro mundo cada día va más rápido. Los cambios generan más cambios (algunos negativos: <<el cambio climático, la lucha por los recursos, la superpoblación, el desempleo…>>) y eso nos llena de incertidumbre y miedo.

La ciencia ficción de hoy sabe como aprovechar eso para la venta de libros, series y películas. Alimentan nuestros temores más profundos. Generan una situación de morbo en la que intentan que nuestra curiosidad traspase la barrera del horror.

También juegan con la psicología, dónde nuestra actitud hacia lo desconocido resulta clave en la forma en que elegimos cuáles son las historias que nos importan y que queremos ver. Porque si lo que leemos o vemos en una pantalla nos resulta demasiado familiar, se convierte en aburrido; pero si resulta demasiado poco creíble, aterrador o irreconocible, lo acabamos rechazando.

Lo ideal es un poco de extrañeza, pero no demasiada. La ciencia ficción se dirige ahora a un público que quiere enfrentarse a lo extraño, un público que quiere pasar su tiempo viviendo en mundos que definitivamente no sean como el suyo, pero que representen realidades que puedan estar a la vuelta de la esquina.

Porque tal como dijo Albert Einstein, el miedo que el ser humano siente por el futuro es a verse superado por la tecnología, y en su subconsciente sabe que el día en que la tecnología sobrepase nuestra humanidad el mundo estará perdido.

Las agresiones a mujeres son delitos de Odio.

El aumento de asesinatos y agresiones hacia la mujer no está causado por el azar. Está relacionado con el proceso de liberación de la mujer y por tanto debería de considerarse como delito de odio.
La raíz de este problema es que existe un statu quo en nuestra sociedad y cuando éste se siente amenazado por los cambios reacciona con violencia y odio.
Desgraciadamente esto no es la primera vez que ocurre en occidente. Después de que Lincoln liberase a los esclavos, los estados del sur aprobaron una enorme variedad de leyes para discriminar a los negros que no tardaron en extenderse por todo el país. La opresión llegó a tal punto que a comienzos del siglo XX la discriminación y el racismo habían llegado a Nueva York. Y como ahora, en aquel entonces la opresión también tenía raíces políticas.
Cuando se construyó Manhattan y toda la zona junto al Hudson el alcalde de aquel entonces, Robert Moses, autorizó a construir 170 puentes que eran demasiado bajos para los autobuses. El sabía que lo único que tenía la gente de color para moverse eran los autobuses y no quería que los pobres, en especial los pobres de color, llegaran hasta allí. Así que además de impedir el acceso por los puentes, aprobó una ley que prohibía el paso de autobuses por las grandes avenidas. Cuando se le preguntó en relación a este tema, Moses dijo: “Siempre se pueden cambiar las leyes, pero es muy difícil tirar un puente una vez que se ha construido”.
Nos toca a todas y todos derribar los puentes que se han tendido sobre el odio a la mujer.

Si existe vida inteligente ¿Por qué no se pone en contacto con La Tierra?

Los recientes y anti-naturales cambios de luminosidad en la estrella KIC 8462852 o “estrella de Tabby” han traído de nuevo a las conversaciones la pregunta que da título a este post: si existe vida ahí fuera, ¿por qué no contactan con nosotros?

Para responder a esta pregunta, conviene repasar lo que sabemos a cerca de la vida inteligente en el universo:

La Ecuación de Drake:

El primero en pensar que podía haber vida ahí fuera fue Frank Drake en 1961, presidente del proyecto SETI (en inglés: Search for ExtraTerrestrial Intelligence). El tipo hizo un cálculo matemático sencillo para estimar cuántas civilizaciones hay ahí fuera, y con esto empezó todo. La fórmula es la siguiente:

N = R × Fp × Ne × Fl × Fi × Fc × L

Donde N es el nº de civilizaciones inteligentes que podrían comunicarse con nosotros y depende de:

R ritmo de formación de estrellas como la nuestra

Fp fracción de esas estrellas con planetas

Ne nº de planetas orbitando a una distancia adecuada de su estrella

Fl fracción de esos planetas donde hay vida

Fi fracción de esos planetas con vida donde hay inteligencia

Fc fracción de planetas inteligentes capaces de comunicarse

L Lapso de tiempo que dedican a intentar comunicarse

Y bueno, aunque esta fórmula tiene muchas variables y pudiera parecer a simple vista que el resultado iba a ser pequeño, resulta que hay tantas estrellas en el cielo, que sólo en nuestra galaxia salen como unas 10.000 posibles civilizaciones.

Esto nos lleva de vuelta a la pregunta inicial, ¿Si hay tanta vida ahí fuera, por qué no se comunican con nosotros? El primero en hacerse esta pregunta fue Fermi, planteando lo que se conoce como:

La paradoja de Fermi

La paradoja de Fermi es la aparente contradicción que hay entre las estimaciones de vida inteligente ahí fuera y la ausencia de evidencias sobre dichas civilizaciones.

Son muchos los que han intentado responder a esta pregunta y muchas las teorías al respecto: que si ya se han puesto en contacto con nosotros pero el gobierno lo encubre, que si estuvieron aquí pero nosotros aún no existíamos, etc. Hay tantas teorías como gustos y colores.

Para poder lanzar una hipótesis válida, hacía falta afinar más. Era necesario pensar en qué tipo de mensajero o visitante estábamos esperando. Y entonces llegó Nikolai Kardashov y propuso su teoría.

La escala de Kardashov

La escala de Kardashov es un modo de medir el grado de evolución de una civilización y se divide en categorías. Las de tipo I son aquellas que han dominado tanto el habitat como los recursos y la energía de su propio planeta, llegado a un equilibrio. Las de tipo II se han expandido por todo su sistema solar y las de tipo III lo han hecho ya por toda su galaxia.

Y aquí es donde la cosa se pone interesante, ya que los humanos actualmente ni siquiera hemos llegado a alcanzar el tipo I. Nosotros explotamos los recursos y obtenemos energía sí, pero nuestra economía no está en equilibrio y nuestra tecnología aún no ha conseguido un desarrollo sostenible. Los científicos estiman que en el 2017 nuestro nivel de desarrollo en la escala Kardashov es de 0,72.

Si has leído hasta aquí, ya habrás deducido que para que una civilización alienígena contacte con nosotros tiene que estar forzosamente al menos entre el Tipo II y el tipo III de la escala Kardashov. Es decir, debe haber dominado su sistema solar y estar explorando la galaxia.

Una civilización en este status usaría su sol como fuente de energía y a partir de ahí comenzaría a colonizar y expandirse hacia otras estrellas. Aquí es donde entra en juego la estrella de Tabby.

Tabby es una estrella en la constelación de Cygnus y Lyra, a 1500 años luz de distancia de nosotros. En septiembre de 2015 su brillo empezó a variar. Normalmente los astrónomos usan las fluctuaciones en el brillo de una estrella para detectar sus planetas, llevan tiempo haciéndolo, pero Tabby presenta cambios de luminosidad excepcionales. Los cambios en la luz observada parecen provenir de un objeto de gran masa orbitando la estrella en formación cerrada, los cuales sugiere que podría tratarse de una megaestructura extraterrestre. Con esta hipótesis llegamos al último pensador, Dyson.

La Esfera de Dyson

Una esfera de Dyson es una inmensa cubierta esférica que se coloca alrededor de una estrella y que permite a una civilización avanzada aprovechar al máximo la energía de su sol. hipotésis propuesta por el físico Freeman Dyson.

El pasado viernes, 19 de mayo de 2017, se detectó una nueva caída en la luminosidad de  Tabby de un 3%, desde el Observatorio Fairborn de Arizona, proporcionándonos lo que podría considerarse como el primer indicio real de una civilización extraterrestre inteligente con un grado de desarrollo superior al nuestro.

Pero si esto es así, ¿Por qué no contactan con nosotros?

Y la respuesta es esta:

Los seres humanos aún no estamos lo suficientemente evolucionados para ser contactados. Somos una especie violenta. Pero no violentos de un modo individual, sino violentos en un sentido global. Nuestra sociedad, nuestra economía y nuestra política es violenta. Explotamos sin moderación nuestro planeta, nos explotamos entre nosotros mismos y hacemos la guerra.

Si un diplomático de una civilización extraterrestre aterrizara hoy en nuestro planeta, tendría que hacer una ofrenda de paz para demostrar que viene de buena fe. Al hacer esto, estaría entregándonos tecnología y es algo que no harán hasta que rebajemos nuestro nivel de violencia; de lo contrario sería como entregar un arma a un niño.

Hasta que no lleguemos a un equilibrio sostenible con nuestro planeta y a un grado aceptable de paz y entendimiento entre nuestros hermanos, no estaremos preparados para recibir tecnología exterior. Y mientras que no podamos recibir tecnología exterior ningún diplomático va a ponerse en contacto directo con nosotros.

Por eso es que la vida inteligente no se comunica con la tierra.

Mi predicción para el futuro de este país

De corazón pienso que el tiempo para una revolución ha terminado. Fue posible, entre 2011 y 2015. 4 años muy movidos de escándalos y conciencia social que ya han pasado y que nunca volverán.

La televisión ha ayudado a detener un cambio progresista en nuestro país usando altas dosis de miedo. Miedo al fracaso como el de Grecia y al desastre como el de Venezuela. Por lo que el fenómeno de Pablo Iglesias y Podemos ha sido neutralizado con éxito.

Además la campaña del miedo no solo ha conseguido frenar a las mareas, sino también reunir a la derecha, reorganizarla y fortalecerla como nunca hubiéramos imaginado tras un periodo de verdadera infamia (porque no se me ocurre otra palabra más fuerte) mientras que la izquierda se divide en un pedazo más, naciendo nuevas y poderosas diferencias insalvables entre sus filas.

Ahora lo que viene entre 2017 y 2021 es una etapa donde los poderosos tendrán que ir pensando en cómo van a evitar la sublevación nacional, de una nación (castigada y empobrecida) cuyo horizonte está teñido de miedo y gris desesperanza. Una nación que acabará en los brazos del primer movimiento populista de derechas que surja, (como ya está pasando en otros países) y que prometa devolvernos nuestro glorioso pasado. (un Podemos de derechas)

Porque el problema de bloquear el cambio progresista en un país que va mal es que tras una revolución fracasada lo que le sigue es la reacción. Y la reacción, con sus reaccionarios, no entiende de fracasos o de encuestas, de dilemas morales o campañas del miedo. La reacción es la reacción y sólo puede ser aplacada con violencia.

Y al final la violencia es la única que va a ganar, como ya lo hizo durante la inquisición, el 2 de Mayo o la guerra civil. Triunfa la violencia, sí; la de los unos o la de los otros, pero llegados a este punto ¿qué más da? poco me importa cuál bando salga victorioso. Ya no deseo seguir viviendo en este país, pero me veo obligado a hacerlo por las circunstancias, siendo un extranjero en mi propia tierra.

Tal vez siempre lo fui y seguramente siempre lo seré. Os deseo de corazón mucha suerte, (todos la vamos a necesitar) porque en los tiempos que nos ha tocado vivir, aunque vivamos rodeados de personas, estamos muy solos y vamos camino de vivir en un país ignorante, violento y empobrecido.

El PSOE pudo librarnos del Paro y la precariedad en España y no lo hizo

Lo más doloroso de la situación de paro que atravesamos es que el partido socialista pudo evitarlo y no lo hizo.

Ésta historia se remonta a la época que muchos lláman “la década prodigiosa”, los años 90. La época en que Felipe González lideraba el Psoe con la vista puesta en Europa y se valía de sus contactos internacionales y del repunte económico del país para entrar en la Unión Económica Europea.

Pero claro, un cambio tan drástico en el modelo económico significaba encarar el reto de afrontar también profundos cambios en el modelo social. Por eso, antes de meternos en Europa y en Mastrich Felipe quiso conocer, a través del Centro Superior de Investigaciones Científicas, cómo iban a encarar los españoles el reto de Europa y qué perspectivas de futuro tendríamos dentro de este “nuevo marco común” en un escenario tan grande como es el continente europeo.

Para ésta tarea tan compleja, Felipe tiró de uno de los sociólogos más importantes de aquel momento: el norteamericano James Petras. De modo que en el 95 le dió “un telefonazo” y le hizo venir de Nueva York para afincarse por unos meses en Madrid y Barcelona y así poder estudiar cómo íbamos los españoles a encajar en la economía de mercado europea.

Tras aterrizar en España, Petras se dedicó a entrevistar a jóvenes estudiantes y trabajadores para elaborar un perfil así como a reunir información útil de los distintos agentes sociales como la oficina de empleo y el Instituto Nacional de Estadística.

Cuando James Petras terminó sus conclusiones presentó un informe, el que los internautas conocemos como “Informe Petras”, y lo presentó ante el gobierno. En el momento que la administración revisó sus conclusiones, el gobierno socialista pagó a Petras generosamente por su trabajo y guardaron el informe en un cajón.

El contenido del informe, que podéis leer aquí  dejaban al gobierno del PSOE en una situación incómoda, por lo que la respuesta socialista fue silenciar durante todo el tiempo que pudo su publicación.

El “informe Petras” decía y dice muchas cosas, pero sobre todo que nuestra sociedad no estaba preparada para unos cambios económicos, sociales y políticos tan drásticos como los que la entrada de España en la Unión Europea y el negocio del ladrillo auguraban. Pero el PSOE no hizo caso.

No hizo caso porque a una pequeña porción privilegiada del país no le interesaba un camino de creación de empleo basado en la innovación, lento pero seguro y sostenible; sino que para hacer fortuna y unirse a la “Champion League” de las economías necesitaban de un modelo basado en la inversión de dinero rápido en el ladrillo y en una cultura empresarial “del pelotazo” a costa de todo el futuro de una nación, de los españoles y de España.

El “informe Petras” dejaba bien claro ya en el año 95, con una precisión de notario, que un desarrollo económico acelerado nos conduciría a la situación en la que nos encontramos ahora. Y dejaba escritas advertencias muy contundentes y directas; como que mi generación (la nacida entre los 80 y 90) sería la primera generación de su historia que viviría peor que sus padres. Sería la primera, pero no la última. Advertía, además, que sin una voluntad política de cambio que se comprometiera a corregir ésta tendencia, aumentaría el paro estructural y el empleo fijo desaparecería para dar paso a uno precario y a tiempo parcial.

Y no se quedaba ahí, en su informe Petras señalaba que el origen de ésta nueva situación de paro y precariedad laboral estaría provocada por las políticas neoliberales implantadas por el gobierno socialista de Felipe González.

Éstas conclusiones suponen una fotografía bastante precisa del mercado de trabajo en España y la situación de los parados y trabajadores. Y fue la decisión del PSOE de implantar medidas neoliberales la que nos han conducido al empeoramiento de nuestra calidad de vida y al desastre.

Hoy Podemos decir que el PSOE pudo librarnos del Paro y la precariedad en España y no lo hizo.

 

Chernobyl pudo destruir toda Europa

Se cumple el 30 aniversario del accidente nuclear de Chernobyl y quisiera dar luz a un detalle que poca gente conoce. El nucleo 4 del reactor de Chernobyl pudo dejar a toda Europa completamente inhabitable.

Mucho se ha dicho y escrito sobre Chernobyl y la radiación. Pero un detalle al que no se ha dado importancia es al hecho de que una tercera explosión que estuvo a punto de ocurrir, pudo arrasar Europa entera durante la primera semana y ni el pueblo ruso, ni los europeos tuvimos noticias hasta 18 días después del desastre en el reactor.

El caso es que durante las primeras horas del accidente la llamada de emergencia que se hizo desde la central hablaba solamente de “un incendio en la planta”, de modo que el departamento de bomberos de Pripyat, sin ningún tipo de protección frente a la radiación, acudió a la central y comenzó a vertir agua sobre las inmediaciones del reactor para sofocar el fuego. 30 de los bomberos que acudieron a esa llamada murieron por la radiación, pero además, el agua con la que regaron el incendio se filtró y quedó embalsada bajo el reactor.

Luego, cuando el Kremlin fue informado del accidente y de la enorme columna de humo radiactivo que salía del reactor, la decisión que tomaron fue la de volcar, desde helicópteros militares, enormes sacos de arena sobre el agujero que la explosión había hecho en la central. El tema es que al sellar el agujero con arena, el magma radiactivo del accidente, aproximadamente unas 275 toneladas de uranio y plutonio ardiente y en descomposición, empezó de nuevo a sobrecalentarse y a filtrarse a través del hormigón hacia abajo.

Y como ya anunciaba en el titular, faltó muy poco para que 275.000 kilos de uranio y plutonio incandescentes colisionaran con miles de litros de agua embalsada por el servicio de bomberos, tal y como se muestra arriba en la imagen. Si eso hubiera ocurrido, una inmensa reacción, equivalente a la mayor bomba de hidrógeno jamás construida, hubiese explotado destruyendo por completo Europa y matándonos a todos.

Se calcula que la onda expansiva de la explosión hubiese llegado a Minsk, capital de Bielorrusia, aproximadamente 1 hora después y el resto de nosotros hubiésemos tenido que lidiar con la radiación y un invierno nuclear cuyas nubes hoy, 30 años después, todavía cubrirían el sol.

Y lo mejor de todo es que tanto la URSS como la Comisión Europea tardaron 18 días en informar sobre lo ocurrido, de modo que si realmente hubiera llegado a suceder lo peor, ni siquiera nos lo habrían informado. Habríamos tenido que enterarnos cuando la nube de gas y polvo cubriesen los cielos, los ríos se envenenaran y los árboles se secasen.

Actualmente existen en Europa alrededor de 100 centrales nucleares más, todas ellas en manos de unos gobiernos de los que no nos podemos fiar; de la zona de exclusión, el cáncer y lo demás mejor ni hablar.

Feliz 30 aniversario.