¿Te están haciendo la envolvente? Averígualo

¡Ay!, ¡lo que hubiera dado yo por conocer éstas claves hace 15 años, cuando aún iba al instituto! una edad ciertamente difícil donde es muy común ser víctima del “bulling”.

Ésta semana varios expertos, “couch” y sociólogos han publicado en el El País una lista de <señales clave> para poder identificar si la gente de tu entorno te está haciendo “la envolvente” o la “13-14” como decimos por aquí, de las cuales éstas son las más importantes:

1. <Huir es de cobardes> Sucede cuando te cruzas habitualmente con alguien y éste o ésta acelera el paso. Si comen más deprisa en tu presencia o toman las escaleras en lugar del ascensor no es que estén empezando la “Operación Bikini” Lo más probable es que no quieran compartir los espacios comunes contigo. Ante ésta situación los expertos recomiendan abordar el tema abierta y directamente ‘sin agresividad’, pero con valor.

2. <Como el zumo, siempre concentrados> Cuando la gente que se para a tu lado están siempre “concentrados” en el trabajo, la lectura o el móvil. Rehuir el contacto visual, no apartar la mirada de la pantalla del teléfono, del ordenador.. Si hacen esto cuando nosotros entramos en su espacio es una prueba irrefutable de que no le interesamos lo más mínimo. Las personas tienen un reflejo natural que les impulsa a interesarse por los nuevos estímulos, por lo que cuando alguien entra en una sala o escuchamos un ruido, lo natural es dedicarle un momento de atención; si no lo hacen es porque voluntariamente no quieren dirigirse a nosotros.

3. <La callada por respuesta>: Los grupitos se quedan en silencio en tu presencia. ¿Puede existir una señal más clara que ésta? Si justo cuando te acercas, se apagan las conversaciones y se acaban las anécdotas graciosas, la cruda realidad es que no quieren que formes parte de esa animada conversación. O peor aún: es posible que el motivo de esas risas seas tú.

4. <Pasan al vuelo, pero no cazas ni una>. Las bromas privadas son signos de unidad en los grupos, si cuando estás con otras personas no puedes entender sus bromas, significa que pasan más tiempo juntos sin tí que contigo. Hasta tal punto que no te tienen en cuenta para hacer ningún chiste”, para ellos eres completamente prescindible.

5. <Forman circulos, pero no de Podemos>. Los círculos cerrados que se crean en el instituto, la universidad o el trabajo unen mucho a sus miembros. Si no te sientes parte de uno de ellos es porque estás fuera y al no poder formar parte de sus momentos compartidos, debes prepararte para quedar aislado por un tiempo”. La buena noticia es que este tipo de organizaciones informales son muy cambiantes y si haces acopio de paciencia y no demuestras estar desesperado, siempre podrás ingresar en un grupo o formar uno propio con el tiempo.

6. <Si no te digo ni que sí, ni que no> Te llevan la contraria tres veces de cada cuatro. Cada vez que haces una aportación al grupo puedes sentir cómo hacen más esfuerzos en desmontar tus argumentos que en apoyar tus propuestas, o al menos en averiguar si son viables.

7. <Dios jugando a los dados, o como atribuir tus éxitos a la suerte>. Infravaloran tus esfuerzos, progresos y éxitos. Si a la hora de valorar tus logros siempre recibes comentarios del tipo “qué suerte tienes”, estás siendo menospreciado. Hay una variante mucho más hábil que es la de los insulplidos; es decir, insultos que de entrada parecen cumplidos pero que se hacen con el objetivo de minar tu moral lentamente con la ayuda del tiempo. Un ejemplo sería: “Me he enterado que has sacado una matrícula de honor en el Máster, enhorabuena. Yo también lo habría hecho, si hubiera tenido tanto tiempo libre como el que tienes tú” -. Así funciona: primero te alagan sólo para después poder darte más fuerte el hachazo.

8. <La familia bien, gracias> Nunca te preguntan por el perro. Haz cuentas de cúando fue la última vez que alguien te preguntó ¿cómo estás? Si nadie sabe si tienes pareja, hijos, gatos o perros es una mala señal. La mayoría de gente dedica horas y horas a hablar de su familia y vida personal incluso en el trabajo. Que nadie te pregunte por tu vida o no se esfuerzen por acordarse ni sigan la conversación cuando hablas de ella es un clavo más en el ataúd.

9. <La vida secreta de Walter Mitty> Notas que nadie habla nunca de sus planes pero pocas horas después puedes ver en las redes sociales decenas de fotos de la gran quedada. ¡Blanco y en botella!

10. <Es la última cena y Judas ha abandonado el grupo> No comparten contigo ningún grupo de WhatsApp. Y aunque tú no estés en ellos, existen. No formar parte de algún grupo de “guasap” o Telegram es estar fuera de “la onda”. Si continuamente llegan a tus oídos comentarios sobre mensajes, pero no sabes de qué diantres están hablando, sospecha.

11. <Eres la estrella del Sálvame Deluxe> Has protagonizado el último gran cotilleo de la comunidad, o unos cuantos, o puede que todos. Si hay algo peor que ser el protagonista de un chisme, es serlo de todos o que además sean falsos e hirientes. Sin duda una de las situaciones más incómodas de llevar y que nos convierten en verdaderos mártires y no del compás. Suelen ser puestos en marcha por gente que no tienen vida más allá de la casa y el trabajo. Los expertos recomiendan acercarse poco a poco al causante y contra-atacar. ¡Es es la guerra!

12. <Mirame cara a cara  que es la primera y no es una sevillana> Rehúyen tu mirada. No es timidez, ya es costumbre. Si no te miran a los ojos están tratando de rehuir los conflictos, evitando el contacto personal y directo o demostrándote la mayor de las indiferencias, pero nada bueno en ninguno de los casos.

13. <Los Reyes de los Canta-juegos> Si te hablan siempre con los brazos en jarra o en cruz es que te detestan o que te están desafiando (en el mejor de los casos). Cuando estamos a gusto en lugar de esos gestos solemos gesticular con pasión e incluso dar pequeñas muestras de aprecio con caricias y gestos de contacto (siempre de cintura para arriba, otra cosa sería preocupante) en “zonas neutrales” como los hombros o el codo.

14. <Oliendo las rosas> Si tu interlocutor, al que tienes en frente, arruga la nariz y puedes estar seguro de que no hay ninguna razón “ambiental” para hacer este gesto es que os están rechazando.

15. <No “cejan” en el empeño> Lo mismo pasa con las cejas, si fruncen mucho el ceño. Si te hablan siempre con la frente arrugada es sólo una prueba más de que eres más odiado que Jar Jar en Star Wars. Es una forma más de manifestar desagrado a través de la tensión en la cara.

16. <El sarcasmo por bandera y la ironía como lema> Si te hablan con acertijos, le dan una vuelta de tuerca a todos tus comentarios de forma socarrona e irónica o te remean es que inconscientemente te consideran inferior y no temen mostrar abiertamente su deprecio.

Si te reconoces en muchos o casi todos estos signos de desprecio, lamento informarte de que estás ante las evidencias que apuntan a que la gente que te rodea en este momento te odian o desprecian. Cambie de aires o acéptelo con dignidad, pero sobre todo ¡No se hunda!