El voto útil de Podemos

Pronto hay elecciones y con ellas el último ejercicio de verdadera libertad que aún nos queda intacto con sus grabadas excepciones. En un pais donde el tema que hoy más preocupa es la corrupción, quisiera contaros una anécdota muy cercana.

En mi barrio siempre ha habido un grupo de muchachos que ocupaban la plaza y le daban digámoslo “un uso indebido” al lugar. Hacían de ella todo lo que no ha de hacerse en esta vida. Tabaco, bebidas alcohólicas, pintadas, orinadas, cristales rotos, vomiteras… El ayuntamiento estuvo durante años desesperado con el tema y probó con todo: les envió a la policía, puso vallas, restricciones, horarios, reformas del mobiliario urbano pero nada parecía funcionar; la plaza había sido tomada por los golfos. En uno de los últimos y desesperados intentos, incluso hasta llegaron a ofrecerles un local, llaves en mano, para que llevaran su mala conducta a otra parte, lejos de ese lugar ¿Y Sabeis quién les hizo marchar al final? La gente.

Sí, fue la gente de mi barrio quienes les hicieron marchar y no fue con palos ni con piedras; fue con el simple gesto de hacer uso de la plaza. Un día los gamberros fueron a reunirse a la hora habitual y la plaza estaba repleta de madres, de padres, de niños, niñas y abuelos. Y la tragicomedia acabó. Sin violencia ni dramas. Simplemente la gente ejerció el uso de su libertad, la libertad de usar su plaza y los malos huyeron.

Así es como nosotros tenemos que recuperar nuestros país, como la gente decente de mi barrio recuperaron su plaza. Hagámos uso de él. Acude a votar ¿Os vais a quedar en casa? Los golfos campan a sus anchas ¿por qué vosotros no? ¡Sois libres, y este pais es vuestro, es TUYO!. Defíendelo. Acude a las urnas. Recupera la ilusión, recupera tu país.

Ese es el voto útil, el vuestro, el mio, el de todos. Porque no hay nadie más que se atreva a enfrentarse con los golfos y los canallas, no hay otro que mire de frente a su pueblo y que mire a los ojos a los sinvergüenzas. Los que sabemos trazar una línea entre los caraduras y la gente humilde que hace lo que mejor sabe para sacar a los suyos adelante.

El único voto útil es aquel que sirve para que la gente corriente recupere las instituciones, el de los que queremos gobernar para vosotros. Porque en esta plaza no hay lugar para todos y hay que tomar partido y o se está en la luz o en la sombra, con la gente decente o los golfos. Feliz jornada de reflexión.

A los que no creen en Podemos, ¡Échense a un lado!

A los que no creen en Podemos, decirles sólamente que ahora es nuestro momento, déjennos hacer. Los otros no están haciendo política para la ciudadanía. ¡Échense a un lado!

Es muy duro y dificil construir algo nuevo. Son muchas las personas que venian a traer buenas y nuevas brisas de cambio y que fueron tragadas por la historia, no por que fueran buenas sino porque eran nuevas. ¡Échense a un lado!

Un castillito de arena levantado por la mano de un niño con sus torres y alcobas tarda horas en ser construido y basta una mala patada para echarlo a bajo. ¡Échense a un lado!

Si no van a trabajar por mejorar la situación actual, al menos ahórrennos los chismorreos de mala cuna. No más espontáneos reclamando 5 minutos de gloria, no más cuentos ni cuentas. ¡Échense a un lado!

Un poco de tolerancia y sobre todo mucho respeto por los familiares, amigos, vecinos y vecinas que estamos trabajando duro para traerles un mañana mejor y en muchos casos, un lugar al que poder regresar. ¡Échense a un lado!

No queremos nada, ni reconocimientos, ni cargos de por vida, tan siquiera una palabra cálida de sus labios, pero si no van a poner su hombro para traernos un país decente y justo para nosotros y nuestros hijos e hijas, ¡Échense a un lado!

No es un improperio, tampoco les estoy diciendo que sobren, como un paramédico que trata de salvar vidas, solo les ruego que sino pueden, si no quieren o no saben ayudar ¡Échense a un lado!.

Tratamos de salvar vidas. Esas a las que el estado ya había dado por perdidas, pero que a nosotros sí nos importan. Los enfermos de hepatitis C, las personas con discapacidad, los parados, nuestros mayores, aquellos que ya no tienen fuerzas suficientes para valerse por si solos, porque nunca guardaron nada para sí y también la de nuestros mejores jóvenes, que colman las puertas de salida de los aeropuertos.

Por favor, sino van a aportar ilusión ¡Échense a un lado!

Nuestras mejores armas: el apoyo mutuo, la sonrisa y la libertad.

Apesar de que el New Deal aquí no funcione,
y de tanto españolisto tocando los cojones

a pesar de las mentiras y de las falsas promesas,
de las puertas giratorias, lobbys y empresas,

a pesar de los timos, embargos y Blacks,
del inglés macarrónico y el Pequeño Nicolás,

a pesar de los pesares y frente a todo mal,
nuestras mejores armas: el apoyo mutuo, la sonrisa y la libertad.

¡Y las tres son gratis!

Queda todo por hacer:

Hay mucho que aprender, pero podemos enseñarnos los unos a los otros. ¿Qué hacer cuando me hacen daño con una cosa o con otra? Pedir ayuda, no estamos solos. ¿Y si estamos a disgusto en algún sitio? Pues nos movemos, que no somos árboles.

Quieren tenernos hundidos, cuanto peor nos vaya a nosotros mejor les irá a ellos. Pero no pueden conseguirlo sin nuestra cooperación.

Amenazan con quitarnos nuestros derechos, pero no pueden hacerlo, no son suyos para podérnoslos quitar.

Buscan la división, el conflicto, “divide y vencerás”. Pero si somos algo más que un colectivo, si vamos a una sola y nadie
puede pararnos, si somos el clamor bajo una idea: honesta y sincera; necesaria para nuestras vidas, no hay división
posible que pueda separarnos. Salud, techo, trabajo y dignidad.

Nos quieren dóciles, dependientes, distraidos y desmemoriados. Han enterrado nuestro pasado bajo una capa gruesa de rencor entre 2 bandos de una guerra ya lejana, para hacernos olvidadizos y consumidores de una cultura individual de diseño. Pero se les olvida que somos un país con siglos de historia, artes y costumbres que componen el manto de la verdadera cultura, la que brota de abuelos y de abuelas, de madres a hijos, que nos enseña el uso de los mecanismos sociales y aviva la memoria colectiva, una nación de heroes, aventureros y leyendas.

Quieren hacernos sentir culpables, que veamos en nosotros el centro de nuestros propios males, pero ahí están todas las incoherencias del sistema clamando a viva voz ser señaladas y evidenciadas para ser corregidas.

Quieren confundirnos, mezclar nuestras pasiones las unas con las otras, mediante la desinformación o el bombardeo masivo, que solo busca paralizarnos y provocar en nosotros frustración. Para eso tenemos los discursos, mensajes claros, racionales y rotundos que nos ofrezcan puntos de unión, amistad y fraternidad entre iguales. Un aliento necesario que nos recuerde constantemente los motivos y razones que deben volver a ilusionarnos, para cargarnos de solidaridad y recordar las causas por las que estamos indignados. Mensajes que nos lleven por el camino más corto hacia un mañana mejor.

Nos siembran el miedo, para que cerremos nuetras puertas y mentes a lo diferente, a lo desconocido, a lo nuevo: a opiniones distintas, para luego vendernos humo. Pero España es una nación multicultural con un pasado histórico que es un ejemplo de convivencia, respeto y tolerancia entre culturas.

Nos animan a vigilarnos, a ser guardianes de nuestros propios calabozos bajo la miradas furtivas de un mar de visillos. No nos enseñan a dirigir ese tremendo y potente foco hacia nosotros mismos, para arrojarnos luz, sacudirnos los monstruos y reirnos mediante el análisis crítico; sin duda el mejor método para relacionarnos con los demás.

Nos quieren acomplejados, llenos de terribles defectos imperdonables como son las cicatrices, arrugas, estrías y michelines. Nos hacen ver que son faltas imperdonables en lugar de signos de nuestro paso por la vida, para que el tiempo que permanezcamos aquí no le veamos las costuras y los parches a la realidad. Nuestra es la posibilidad de ser incómodos, tenaces, testarudos y de dirigir nuestros espejos a los que nos miran por encima del hombro, para no ver su propio reflejo.

Son exclavos de las tradiciones, les encanta presumir a bombo y platillo de las fiestas que explotan como suyas siendo en realidad nuestras. Las acciones que emprendamos con éxito hoy serán costumbre mañana.

Nos quieren radicalizados, llenos de rabia, ira y frustración. Saben que esos sentimientos solo llevan al desconsuelo y a un comportamiento pasivo. La depresión no es más que ira mal enfocada hacia uno mismo.

Por eso no debemos de abandonar nunca estos 3 principios básicos: el apoyo mutuo, la sonrisa y la libertad. Ellas son el motor de nuestra vida. Quizás se ha escrito un libro sobre nosotros, y en las 150 primeras páginas nos hayan hecho pedazos, pero las 10 últimas páginas son nuestras, nos toca ahora decidirlas.

Es tiempo de mojarse, es tiempo de mover ficha y de promover el cambio. Es tiempo de despertar la conciencia y de tener la certeza que siempre hay vías y posibilidades para todos nosotros. Juntos si podemos.